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17.3.09

Las fiestas del oro

"Ahora es el momento idóneo de ser anfitrión de una fiesta del oro en tu hogar, con los precios de este metal precioso al alza y con la crisis de liquidez que ahoga a las familias, pagamos mucho dinero por el oro que no necesita. Y hacemos extensiva esta oferta a otros metales como la plata y el platino. Compramos anillos, pendientes, relojes, collares, monedas e incluso dientes de oro". Esta es la manera de anunciarse que tiene una empresa dedicada a organizar Gold Parties (o sea, "fiestas del oro"), cuyo modelo de negocio está causando auténtico furor en los Estados Unidos (especialmente en el Sur y Centro-Oeste del país). Y es que la escasez de créditos y la necesidad de afrontar las deudas está generando mucha demanda para este tipo de servicios comerciales.
La empresa organiza la "fiesta" en la casa del demandante e invitan a sus conocidos, amigos y familiares. Los empleados de estas compañías cambian los artículos de oro por dinero en el acto, pagando incluso una prima extra. La empresa envía un comprador y el anfitrión de la "fiesta" recibe el 10 por ciento del total adquirido.
FastCashGoldParties, compañía que opera en ocho estados y espera desarrollar su actividad en otros territorios, celebra cinco o seis fiestas semanales. "Estamos ampliando, ya que es un muy buen negocio. (...) Mucha gente quiere entrar en él, especialmente las mujeres, ya que tienen joyas que se quieren convertir en dinero en efectivo. (...) Hemos recibido a gente que, tras pagarles, nos dicen cosas como: 'Gracias a Dios, este mes podré pagar la letra del coche' (...)".
El procedimiento de cambio es completamente regular, los artículos se analizan y pesan para verificar su calidad. Entonces se hace una oferta al dueño de la pieza de oro y, si es aceptada, le entregan un cheque al momento. Los compradores no llevan dinero en efectivo.
El mercado secundario de oro y otros metales preciosos está en auge, El valor del oro rara vez ha sido mayor que en la actualidad (con la onza rozando los 940 dólares) y la necesidad de vender de los ciudadanos nunca ha sido más fuerte, con una tasa de desempleo del 8,1% y una crisis crediticia que ha cerrado el grifo de las refinanciaciones. Además, la caída de los precios de las viviendas ha reducido las garantías patrimoniales de los hogares, haciéndoles aún más difícil el acceso al crédito. La demanda de oro, por lo tanto, se intensifica. Aunque toda inversión conlleva sus riesgos. Este metal es una buena opción para los tiempos de volatilidad, pero el problema es que su precio ya ha subido demasiado y puede caer en cualquier momento por el mismo comportamiento del mercado. Por lo tanto, cuando se disipe la turbulencia financiera el oro podría dejar de ser el instrumento preferido para refugiarse y podría caer su precio, por lo que de nuevo, el análisis constante es la mejor opción para evitar pérdidas. (El precio del oro ya tocó recientemente un máximo histórico superior a 1.000 dólares por onza.)

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