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11.1.12

Tener hermanos condiciona sin quererlo nuestro futuro laboral

Ser el primero, el segundo o el último de los hermanos puede alterar de arriba a abajo la vida laboral de unos y otros. Así, según estudios, se demuestra que el primer hijo gana por término medio un 1,2 por ciento más que el segundo y un 2,8 por ciento más que el tercero, márgenes que se triplican si son mujeres. Por otro lado, la temática del empleo igualmente se ve afectada: los primogénitos suelen acabar en política, telecomunicaciones, ingenierías o carreras científicas, mientras los más pequeños eligen el camino de la arquitectura, el periodismo o las ventas. Sea como sea, y aunque se hable de otras profesiones, casi siempre se apunta a que el hijo mayor está acostumbrado al papel del liderazgo en el hogar, un rol que se extiende a su vida laboral; el del medio es más pacífico y el menor mucho más independiente.

El futuro también puede verse marcado en función de si alguien es hijo único o tiene hermanos. En este sentido, los primeros tienden a ser más ambiciosos, alcanzando puestos directivos con más facilidad, al contrario que los segundos, que buscan más la satisfacción en el trabajo.

Las personas con hermanos aprenden a trabajar mejor en equipo; los hijos únicos, por contra, hacen las cosas más a su modo.

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