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18.9.11

El síndrome del quemado

El burnout es uno de los daños más importantes asociados al estrés laboral, un término anglosajón cuya traducción más habitual en nuestro idioma es estar quemado, desgastado, exhausto y sin ilusión por el trabajo. Sus tasas de prevalencia oscilan entre un 10 y un 50 por ciento de los trabajadores, en función de la profesión, y se detecta mayor afectación en ocupaciones de tipo asistencial o de servicios, como la sanidad o la educación.

Dependiendo del grado de implicación o dedicación a las tareas del trabajo hay test que permiten un diagnóstico específico diferenciando hasta tres perfiles diferentes de afectados: 'frenético', 'sin desafíos' y 'desgastado'.

El tipo 'frenético' trabaja cada vez más duro hasta el agotamiento, buscando éxitos a la altura de la tensión ocasionada por sus esfuerzos, y se caracteriza por una implicación excesiva, grandes ambiciones y por la sensación de abandono de la vida personal y de la salud en el trabajo. Está relacionado con el tiempo invertido en las tareas del trabajo y suelen incluirse los sujetos con jornadas partidas, pluriempleo o contratos temporales, situaciones que les obligan a implicarse mucho más para mantener el puesto de trabajo.

El tipo 'sin desafíos' lo conforman trabajadores que se encuentran insuficientemente retados, al afrontar condiciones laborales poco estimulantes y se caracterizan por su indiferencia, aburrimiento y falta de desarrollo personal en el puesto de trabajo. Sin retos, generalmente se trata de sujetos que desarrollan tareas monótonas o repetitivas y afecta más a los hombres, debido a que entre los varones las expectativas sociales en el ámbito laboral son mayores.

El tipo 'desgastado', ligado al tiempo que se lleva trabajando en la misma empresa, está formado por sujetos que se rinden frente al estrés o la ausencia de gratificación y se caracterizan por sentimientos de falta de control sobre los resultados de su trabajo y falta de reconocimiento de los propios esfuerzos, así como por el abandono o desatención de sus responsabilidades. Las personas con familia, o que viven en un entorno familiar agradable o con niveles intermedios de formación, presentan cierta protección frente al desarrollo de este perfil.

La situación es grave puesto que, por ejemplo, la Agencia Europea para la Salud y la Seguridad en el Trabajo estima que en torno a un 55 por ciento de las bajas laborales producidas en la Unión Europea están relacionadas con el estrés laboral y su coste económico anual asciende a unos 20mil millones de euros.

El síndrome del quemado tiene consecuencias muy negativas para el sujeto, originando trastornos psicosomáticos como alteraciones cardiorrespiratorias, jaquecas, gastritis, úlceras, insomnio, mareos o psicopatológicos como ansiedad, obsesión-compulsión, sensibilidad interpersonal, depresión, hostilidad, ideación paranoide, alcoholismo y adicciones.

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