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16.9.09

El iPhone, la BlackBerry y la mala educación

Hasta hace unos pocos años, la BlackBerry, el iPhone u otros teléfonos inteligentes eran propiedad de unos pocos altos cargos, pero hoy día son aparatos electrónicos frecuentes y su presencia en reuniones de trabajo se ha convertido en algo del todo habitual.
Así, en medio de importantes reuniones de negocios, no sorprende que uno o incluso varios de los asistentes constantemente tecleen en su BlackBerry, respondiendo a mensajes supuestamente tan trascendentes que no pueden esperar a otro momento mejor. El problema es que, en muchas ocasiones, el ejecutivo está simplemente contestando a correos electrónicos de amigos, 'twitteando', actualizando su perfil en Facebook o jugando a algún videojuego en línea. Para muchos, su uso en estas ocasiones es una falta de respeto para el resto de los asistentes y una permanente causa de distracción para los reunidos. Otros defienden que se trata de una herramienta más de trabajo que puede servir para tomar notas, hacer comentarios o buscar información relevante para la reunión y añaden que, si se quiere triunfar hoy en los negocios, hay que estar siempre localizable. A fin de cuentas, en algunos ámbitos todos tienen BlackBerry, por lo que se espera de ellos disponibilidad total.
No hace mucho, y según una encuesta de Yahoo HotJobs, la página de búsqueda de empleo y recursos humanos de este portal de Internet, una tercera parte de los trabajadores estadounidenses reconocía consultar frecuentemente sus correos electrónicos en la BlackBerry durante sus reuniones de trabajo. Pero por mucho que confiemos en nuestra capacidad para compaginar tareas, el uso del móvil durante reuniones es un motivo de distracción. Si estás ocupado con la BlackBerry no estás prestando atención. Además, basta recordar que antaño, cuando los teléfonos móviles no eran algo frecuente en nuestro mundo, no pasaba nada por esperar hasta el final de una reunión para chequear después el contestador automático. Escribir mensajes en el móvil durante una reunión de trabajo distrae y es una falta de respeto hacia los demás. Es igual que estar hablando con la persona de al lado.
Con esto, no resulta extraño que expertos en buenos modales recomienden ya a las empresas el establecimiento de estrictas normas escritas sobre el uso de los teléfonos inteligentes en horas de trabajo y que no se contesten correos electrónicos o llamadas salvo en caso de emergencia real. Estas reglas -apuntan- deberían abarcar no sólo las reuniones, sino todo el entorno laboral ya que cada vez es más frecuente, por ejemplo, que indiscretas fotografías o vídeos tomados con el móvil durante fiestas de empresas acaben en lugares como Facebook, algo que todo directivo querría evitar.
Siguiendo con el ejemplo de Estados Unidos, todavía son pocas las compañías que están siguiendo recomendaciones como ésta y limitando el uso del móvil en el lugar de trabajo, pero su número va en aumento. Las agencias de talentos Creative Artist Agency y United Talent Agency prohíben la BlackBerry durante las reuniones y algunas oficinas del banco Wells Fargo han introducido una curiosa norma: el que mire la pantalla de su teléfono durante una reunión paga cien dólares a una organización caritativa.
El uso inapropiado del móvil ya está provocando, incluso, despidos. Así, según un estudio, un 6 por ciento de las compañías norteamericanas han puesto en la calle a algún empleado por uso inapropiado del teléfono móvil y un 3 por ciento de los trabajadores despedidos perdieron su empleo debido al envío inadecuado de mensajes de texto.

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