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28.3.09

A análisis los bancos... de esperma

Un plan de reactivación para los consumidores golpeados por la crisis económica es lo que ofrece en Estados Unidos una institución bancaria, pero de otra índole: el banco de esperma Xytex International, uno de los más antiguos bancos de esperma norteamericanos, que realiza una promoción sobre las muestras de esperma, ofreciendo descuentos que alcanzan los doscientos dólares. “Todos sentimos los efectos de la crisis. Y para las familias que buscan soluciones para tener un hijo, cada dólar cuenta”.
Xytex ofrece de esta manera probetas de donantes “selectos”, de los que el banco afirma tener numerosos ejemplares almacenados, que resultan más económicos que los “donantes comunes”. Estos selectos donantes tienen como destino “a quienes, afectados por la crisis, no pueden permitirse alcanzar un donante común”. Se trata de hombres “que dieron con mucho éxito o que pasan (por el banco) varias veces por semana”. Por ello “disponemos de mucha reserva”, añade la portavoz del Banco. El esperma con tarifa promocional se vende entre 150 y 250 dólares mientras que el de un donante común oscila entre 385 y 585 dólares. (Xytex también promociona muestras entre 290 y 390 dólares utilizada para una técnica particular de fecundación in vitro: la micro inyección directa de un espermatozoide en el ovocito (ICSI), que requiere una tasa de concentración de esperma menor.)
Vayamos ahora a Westwood Village, un barrio pijo del oeste de Los Ángeles, a un paso del consulado de España, donde se levanta el mayor banco de semen del mundo. Hasta aquí se acercan a diario alrededor de una treintena de candidatos, por lo general todos ellos universitarios, dispuestos a donar su esperma a cambio de un puñado de dólares. Jóvenes negros, asiáticos, mulatos y blancos, a los que no les viene mal un poco de sueldo extra, sobre todo ahora que corren tiempos dífíciles. Por dentro, el California Cryobank (CCB) parece un lugar tranquilo. Ni una voz más alta que otra. Todo es de color blanco, aséptico. En los pasillos, pegados sobre algunas de las paredes que separan las consultas, cuelgan papeles con chistes sobre espermatozoides y emotivas fotografías en blanco y negro de hombres con bebés en sus brazos. Un piso más arriba, en la segunda planta, rodeados de probetas, esterilizadores y un sin fin de frascos etiquetados con nombres impronunciables de sustancias químicas, varios biólogos examinan a través del microscopio unas muestras de semen recién donadas. De aquí salen, cada mes, 2.500 pajuelas (nombre de los tubitos alargados en los que se guardan, congeladas, las dosis de esperma de los donantes) rumbo a veintinueve países extranjeros y a los cincuenta estados de EE.UU. Desde semen de hawaianos, albaneses, coreanos o cubanos hasta el donado por etíopes, alemanes o ucranianos. Así hasta noventa y seis nacionalidades. Por un poco más de mil dólares, precio mínimo (las tarifas varían según países), el gigante californiano de la reproducción envía a cualquier parte del globo. Y sin equívocos; cada pajuela va identificada con un tapón de color: los de amarillo corresponden al esperma de asiáticos; el negro para los afro-americanos; el blanco sirve para identificar a los donantes de piel blanca, y el rojo para donantes de varias razas o de grupos con antepasados únicos (mexicanos, indios americanos y orientales...).
La trayectoria del mayor banco de esperma del planeta es también la de su fundador, Cappy Rothman, un urólogo de lo más fecundo a su anciana edad. Él ha intervenido directamente en la técnica de fertilización de siete mil madres, aunque desde este centro ha salido esperma para la fecundación de, al menos, cincuenta mil bebés. Pero no todo comienza en lo que Rothman llama el masturbatorium, el cuarto donde los donantes eyaculan. El verdadero meollo está repartido por despachos aparentemente asépticos de los dos pisos del California Cryobank. En un cuarto de la segunda planta, varias batas blancas se congregan alrededor de un microscopio. Observan cómo los microorganismos de una muestra se desenvuelven después de una primera congelación. Miran su motilidad, la morfología, el número... "La mitad de las células mueren en el proceso de congelación, por lo que necesitamos donantes con más espermatozoides que la media", explica el técnico Gerry Bieganski mientras observa a través de las potentes lentes de aumento. Sus carreras zigzagueantes son muy similares a las de un renacuajo en una charca. Pero aquí el portaobjetos que incluye la muestra está dividido en cuadrantes para facilitar el recuento. Después vendrá la ultracongelación a 196 grados bajo cero (el llamado cero absoluto), en depósitos de acero llenos de nitrógeno líquido. Y a pesar de que todos los donantes han sido sometidos a pruebas de sangre, en la sala de ultracongelación, las dosis permanecen en cuarentena durante medio año antes de ser examinadas y utilizadas.
Las reglas son iguales para todos aquellos que estén dispuestos a contribuir a la causa mundial de la fecundidad. Cada contribuyente se compromete a ir al banco de esperma dos o tres veces por semana durante un periodo de uno o dos años. No se les obliga a llevar ninguna dieta en particular, ni se les prohibe fumar o beber alcohol. Así que cada vez que visitan el masturbatorium del doctor Cappy Rothman, los elegidos no tienen más que doblar la esquina para celebrar su éxito en el Habibi Café.
Gran parte de los donantes del California Cryobank son universitarios. Les atraen los anuncios en la propia revista que Cryobank se preocupa de distribuir en UCLA y la recompensa de casi cien dólares que reciben tras cada visita. "Éste es un buen trabajo para estudiantes", dicen desde el banco de semen. Hay casos extraordinarios de jóvenes que logran sumar hasta casi mil dólares al mes (tres visitas por semana al masturbatorium). Algunos no sólo lo hacen por dinero: "Tienen familiares con problemas de fertilidad y entienden que están ayudando a otras personas".
Además de semen, los donantes han de proveer gran cantidad de información, desde el historial médico de sus tres generaciones anteriores hasta una fotografía de cuando eran pequeños. Todo ello es exclusivamente para uso interno. De puertas para afuera, nadie conoce el rostro de los suministradores de Cryobank, pues las donaciones son siempre anónimas. Lo que sí se preocupa de difundir el laboratorio californiano es una pormenorizada descripción física de quienes alimentan periódicamente sus depósitos. La página web (www.cryobank.com) está repleta de documentos como éste: "Donante 894: ojos almendrados-redondos, grandes, ni muy juntos ni separados, pestañas largas, cejas gruesas y anguladas, sin gafas; barbilla ovalada, piel color olivo, frente ancha, cara de tamaño medio, sin pecas, con hoyuelos, sin pecas ni acné; nariz redonda y de perfil redondo, con aletas medias; orejas medianas con los lóbulos pegados al rostro y con una separación de la cara media; labios medianos con un labio superior medio e inferior relleno; barbilla cuadrada no muy prominente y sin hendidura; pelo negro, liso y abundante; pómulos de tamaño y prominencia media; y dientes no visibles en la foto". El curioso catálogo, gratuito, se actualiza a cada momento e incluye una breve descripción de cada donante: color de ojos y pelo, estatura, peso, grupo sanguíneo, color de la piel, estudios realizados y origen étnico del donante. Si el receptor quiere saber más, basta con que abra una cuenta para acceder, también gratuitamente, a otras páginas con perfiles más detallados en los que se muestran aficiones, idiomas, religión (en caso de ser judío, si es sefardí, ashquenazi u oriental), si es zurdo o diestro, qué nota escolar media alcanzó, su meta principal en la vida... Hasta un total de veintiséis páginas de precisa información. Son más que significativos los pedidos que demandan criaturas rubias con ojos azules, "pero normalmente lo que quiere cada pareja es un niño que se parezca al marido o a la mujer". Se da sobre todo en parejas que no piensan contar nunca a su hijo quién fue su verdadero padre. También es cada vez mayor la clientela homosexual. "Casi siempre quieren a alguien que se parezca a ellos". Aunque todas las donaciones son anónimas, si al cumplir la mayoría de edad el chico nacido gracias a Cryobank quiere conocer a su progenitor, cabe la posibilidad de que contacte con el banco, que a su vez lo haría con el donante y le preguntaría si desea conocer a su hijo biológico.
Cuando en 1977 Rothman y su colega, el doctor Steve Sims, fundaron el banco de semen, la idea era ayudar a los desahuciados para ser padres. Hoy, un 60 por ciento de los clientes del CCB, donde también congelan cordones umbilicales y embriones, llega a ellos por problemas de salud. El 40 por ciento restante son solteras o parejas del mismo sexo.
A unos kilómetros del CCB se encuentra el Century City Hospital, donde Cappy Rothman tiene una consulta. Todas las paredes del pasillo están recubiertas de fotos de bebés enviadas por padres agradecidos. A veces, la apuesta es de futuro. Y congelar el semen se convierte en una manera de asegurar la descendencia en situaciones límites: hombres que tienen una profesión arriesgada, una enfermedad degenerativa o están a punto de someterse a una operación delicada. La tarifa, en esos casos, alrededor de 350 dólares al año (unos dos mil si son diez años). Pero en ocasiones el laboratorio ha ofrecido sus servicios de forma altruista. Lo hizo con las tropas estadounidenses enviadas a la Guerra del Golfo. Rothman les brindó la posibilidad de que dejaran congelado su esperma, y unos setenta acudieron a su llamada. Aunque fueron más de doscientos mil los militares que regresaron a sus casas con misteriosas lesiones debidas, quizás, a agentes químicos usados como armas, hasta ahora ninguna de sus mujeres ha querido hacer uso del semen de sus parejas.
(Otras curiosidades: En el Cryogenie India Limited, en Nueva Delhi, sólo aceptan semen de licenciados, al igual que en el Fairfax Cryobank de Virginia (Estados Unidos), donde el esperma de un doctor cuesta bastante más que el de un licenciado, por ejemplo. Hace relativamente poco tiempo, en China abrió el Banco de Semen de los Notables, aún más exclusivo, donde sólo aceptan semen de famosos, incluidos atletas olímpicos e intelectuales.)

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

interesante artículo, saludos desde razas de perros

7:00 p. m.  

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