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1.11.09

Los beneficios de una semana laboral de cuatro días

El año pasado, el Gobernador del estado de Utah, en los Estados Unidos, estableció que la semana laboral para los empleados públicos no acabaría el viernes, sino el jueves. Las horas, las mismas, cuarenta, pero repartidas a razón de diez cada día desde el lunes. Este nuevo horario fue adoptado por unos diecisiete mil empleados estatales y los resultados, un año después, se han demostrado muy beneficiosos.
Según los encargados de evaluarlos, estos beneficios han ido desde la reducción del tráfico (lo que redunda en una menor contaminación) y del gasto de energía, al ahorro en costes de funcionamiento, aumento de la productividad laboral y, en relación con los trabajadores, menos estrés y una reducción significativa de las bajas por enfermedad.
Según una encuesta realizada por las autoridades de Utah, el 82 por ciento de los trabajadores se muestra satisfecho con esta nueva distribución del calendario laboral semanal. Y pocos son los que echan de menos las habituales jornadas de ocho horas de lunes a viernes.
El millón de dólares que aproximadamente se calcula que la administración se ha ahorrado con este plan, es otra de las grandes bazas para que éste se convierta en algo estable y no en un mero experimento. Además, uno de los objetivos energéticos de este Estado es reducir en un 20 por ciento el consumo en el año 2015. Una meta plausible si, como indican las estadísticas, se fortalece y extiende la jornada de cuatro días.

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