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2.3.11

Aspectos a tener en cuenta a la hora de dejar voluntariamente nuestro trabajo

Si tu situación laboral no es lo que se dice buena, es probable que hayas pensado en alguna ocasión dejar tu empleo y probar con otra cosa. Pero es ésta siempre una decisión complicada. Más ahora, tal y como están las cosas, donde no se debería dar un salto de esta envergadura sin preguntarnos con antelación sobre una serie de aspectos importantes. Y es que antes de emprender la “huida”, será bueno plantearnos unas cuestiones (que a continuación se detallan) que nos resultarán sumamente beneficiosas para ayudarnos a decidir. ¡Suerte! Antes de buscar otra cosa...
-¿Qué es exactamente lo que me produce frustración de mi situación laboral actual? Localizar el foco del problema es el primer paso para intentar resolverlo. Piénsalo detenidamente. ¿El problema es la gente, el entorno o el trabajo en sí mismo? Después de haber definido el obstáculo real, piensa en el alcance que éste tiene. Puede que sea hora de pedir un cambio de departamento, quizás de proyecto. Pero si llegas a la conclusión de que no es el trabajo para el que estás hecho o que no vas a poder aguantar el ritmo y las responsabilidades, sean las que sean, quizá sí que haya llegado la hora de plantearte dejarlo.
-¿Es mi entorno laboral abusivo o insoportable? Es importante ser honesto acerca de lo mala que es realmente la situación. ¿Está siendo tu jefe verbalmente abusivo? Si es así, es hora de tener una cita con recursos humanos. Si en cambio tu problema pasa más bien por una irritación incontrolable y crees que no puedes tolerar lo que vives, piensa en encontrar otra empresa en la que puedas cumplir tus futuras metas.
-¿He tomado todas las medidas posibles para hacer mi trabajo actual viable? Si te das cuenta de que tu situación no es abusiva y de que podría ser más manejable, considera los pasos que debes seguir para lograr que lo sea. Puede que una actitud más positiva, modificar la gestión de tu tiempo y tus hábitos laborales o comunicarte más claramente con tu gerente te ayuden a mejorar.
-¿Qué es lo que quiero conseguir con mi trabajo? ¿Currículum o calidad de vida? Debes tener muy en cuenta lo que de verdad quieres y lo que realmente conseguirás con tu empleo. Es hora de definir tus prioridades: si hiciste la carrera de derecho, seguramente ya sabrías que sería intelectualmente muy estimulante, pero que te dejaría poco tiempo libre para otras cosas. Pero siempre puedes replantearte la vida, incluso pedir una reducción de jornada (inevitablemente, también de sueldo) para emprender otras actividades que te seduzcan y te vayan a hacer sentir más completo.
-¿Tengo un plan para conseguir mi próximo trabajo? Explora el terreno, ¿qué necesitan las empresas y qué puedes aportarles tú? Ten siempre en cuenta que buscas desarrollar tus habilidades, pero antes quizás debas reciclarte en tus conocimientos y hasta adquirir otros nuevos. Habrás escuchado muchas veces aquello de 'no dejes un empleo hasta que tengas otro'. Bien, para ello deberías empezar ya con tu plan, aunque sigas dedicado a tu trabajo actual.
-¿Tengo suficiente dinero ahorrado para cubrir de 9 a 12 meses de gastos? Y es que actualmente la previsión si te quedas en paro es de entre 9 y 12 meses. Y recuerda, si dejas voluntariamente tu trabajo, no cobrarás el desempleo. Por lo tanto, es muy importante prevenir tanto gastos fijos como créditos, pagos de préstamos, etc y tener un colchón para amortiguar los imprevistos, como puedan ser reparaciones de vehículos o de elementos del hogar.
-¿Puedo prescindir de un seguro médico? Si dejas tu trabajo, debes considerar (en algunos casos y países) la pérdida de beneficios como el seguro de salud. Además, sin ingresos fijos, probablemente no seas capaz de contribuir a una jubilación aceptable o de engrosar como es debido la cuenta de ahorros para la universidad. Contempla siempre tus prioridades y sé realista en lo que pretendes hacer.
-¿Seré capaz de reducir mis gastos mientras consigo otro trabajo? De algo vas a tener que vivir mientras buscas un empleo nuevo. Puedes hacerte con una fuente de ingresos que pase por un trabajo eventual y a tiempo parcial, aunque tal y como está el panorama y las pocas ofertas que hay, es casi mejor que optes por reducir lo que gastas. ¿Ya sabes cómo?
-¿Tengo el apoyo de mi familia y amigos? Dejar el trabajo no solamente te afectará a ti, sino a muchas otras personas que forman parte de tu vida. Les debes por lo menos una conversación, ¿no crees? Aunque sólo sea para saber si contarás con su apoyo cuando todo cambie, cuando haya que reducir costes en casa, por ejemplo. Los expertos aseguran que muchas personas no están preparadas para el aislamiento y la falta de estructura que conlleva el desempleo. Por eso es importante tener a los tuyos cerca.
-¿Lo he programado adecuadamente? Hora de irse. Si tienes que dejar tu trabajo, hazlo, pero asegúrate de que es un buen momento, que no os encontráis en medio de un proyecto importante, que no es temporada alta, que, en definitiva, vas a salir por la puerta grande y no por la de 'aquellos que nos dejaron colgados'. Sabes que eso dirá mucho de ti en un futuro profesional. Además, no seas bobo, y espera unos meses para poder hacerte con la paga extra o disfrutar tus vacaciones, por ejemplo.

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