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9.8.10

Que no te timen en el banco al abrir una nueva cuenta

¿Deseas abrir una cuenta corriente en algún banco o caja de ahorro pero desconoces cuáles son los derechos que te asisten? Pues continua leyendo y averigua qué es lo que debes negociar y de qué manera para que no te den gato por liebre...
Lo que debes tener muy claro desde el primer instante es que todo se puede negociar en este mundo y con el banco también, desde el coste de las tarjetas de crédito hasta el tipo de interés de un préstamo hipotecario, otra cosa será que lo consigamos todo pero no dudes en ejercer este derecho hasta el final porque si te ven apocado acabarán metiéndote goles por todas partes. Y es que cuantas más cosas ofrezcas a tu entidad, mayores serán tus bazas y tanta más capacidad de maniobra tendrás para negociar con ellos. Es decir, si a tu nómina añades, por ejemplo, el traspaso de factura del agua, la del teléfono, luz… fondos, planes de pensiones… etc, el banco estará más abierto a bajarte las comisiones y a compensarte incluso con algún regalito.
Busca y nunca te cases con el primero que te estreche la mano por muy cordiales que te parezcan. Acude a varios bancos, pide condiciones por escrito y compara, compara y compara. Después, decide pero siempre con datos en la mano. Y recuerda: esas promesas del banco justificadas sobre el papel están obligadas a cumplirse.
¡Una de las ventajas de la economía de libre mercado! La información ventajosa que te hayan dado otros bancos empléala para obtener ventajas añadidas en el de tu elección: “Fíjense lo que pone en este papel: en el banco de enfrente no me cobran comisiones por nada, en cambio, ustedes…” A buen seguro, igualarán también esa oferta.
Si has sucumbido ante determinada entidad seducido por algún regalo, pregunta antes si eso te computa en tu declaración de la renta. Puede ser un beneficio en especie.
Son muchos los que abren cuentas para obtener regalos o aparatos de distinto uso: teles, ordenadores... pero a un coste muy bajo que luego piensa a su vez regalar a familiares o a su pareja en épocas señaladas, Navidad pongamos por caso. Cuidado con esto porque se tarda como mínimo un mes en este tipo de gestión ya que el banco primero certifica que en verdad le has domiciliado nómina y facturas, o que has depositado una cantidad determinada para aprovechar la oferta en cuestión. Eso lo comprueba en la primera semana de cada mes. Por tanto, paciencia. Ten en cuenta también que a mayor volumen, mayores gastos de envío y que quizá te obligan a estar enganchado a la cuenta corriente durante año y medio, y mientras tanto te cobran comisiones. Añade impuestos, transporte u otros gastos. ¿Compensa o es mejor pillar el regalo en la tienda y pasar del banco si era este el principal motivo de abrir una cuenta?
Antes de firmar tu contrato, pide una lista de las comisiones que te van a cobrar, negociándolas una por una. Tu deber será conseguir que te quiten la mayor parte de las comisiones, si no todas. Todo dependerá de tu mayor o menor capacidad de negociación y de lo que puedas aportar, o sea, de si ganas mucho dinero o si tienes muchos ahorros.
Ojito con las condiciones que te impongan: ¿Debes permanecer con ellos un periodo mínimo de tiempo? ¿Te obligan a contratar un seguro para el hogar? No firmes nada que suponga una obligación de esta índole. Recuerda que ellos ya están contentos por tenerte como cliente y si no… a no mucha distancia seguro que encuentras otro banco que lo estará.
¿Oficina tradicional o banca online? La primera tiene la ventaja de que siempre encontrarás a alguien que dé la cara (para que tú puedas partírsela llegado el caso, no quiera dios porque estamos tomando medidas para escoger un banco de garantías); el inconveniente es que suelen cobrar por sus servicios. En la banca en línea solamente encuentras una voz al teléfono (aunque cada vez más ya están incorporando webcams), pero no cobran comisiones casi por ningún aspecto. De momento, aconsejable la primera opción -no supone que la segunda sea peligrosa si la preferimos-.
Recuerda que los bancos o cajas de ahorro están obligados a enseñarte (si así lo solicitas) un libro con todas sus tarifas, costes, precios, intereses, comisiones, cláusulas… Hablamos de un libro enorme pero si tienes alguna duda, pídelo y tómate tu tiempo revisándolo.
Si ya has firmado tu cuenta corriente, pero con el tiempo descubres cláusulas abusivas que no entendiste al principio, puedes reclamar. Para ello acude a la oficina de reclamaciones de tu país (Banco de España, etc…) y explica que había cláusulas “incomprensibles”. No son pocos los jueces que ya han condenado a algunas instituciones financieras por esta cuestión, es decir, por no escribir las cosas con un mínimo de sentido común.
Y finalmente, jamás pierdas los folletos y papeles del banco de turno porque son una prueba irrefutable que llegado el caso podrías utilizar si incumplen su palabra.

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