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12.3.12

Someterse a una pequeña cirugía estética aumenta nuestras opciones laborales

Una de las opciones para conseguir aumentar las posibilidades de encontrar un puesto de trabajo que se plantea cada vez con más asiduidad entre las personas desempleadas es la de recurrir a la cirugía estética.

En un momento de crisis económica como el que vivimos actualmente, mujeres que han superado ya los cuarenta años de edad y hombres en la cincuentena que están en el paro y buscan una nueva oportunidad, que quieren sentirse mejor y tener un aspecto más radiante y atractivo, son los nuevos clientes de esta especialidad.

Eliminar las bolsas de los ojos, operarse los párpados para quitar el exceso de piel, borrar manchas de la piel que afean y delatan la edad y tratamientos de medicina estética como el relleno de arrugas muy marcadas o inyecciones de vitaminas, son las demandas más frecuentes entre este tipo de pacientes. Y es que al buscar trabajo, lo importante es que cada persona se sienta bien en su piel, porque si nos encontramos confortables con nosotros mismos estaremos más positivos y más abiertos para encontrarlo.

Hay estudios e informes que señalan que una presencia adecuada ayuda a encontrar trabajo, por lo que si nuestra economía lo permite es bueno dedicar entre trescientos y mil euros a uno mismo, una cantidad que puede significar para algunas personas la diferencia entre ser un candidato con opciones a un puesto de trabajo, o un nombre más en una lista de parados que buscan empleo.

Aunque ocho de cada diez personas que recurren a la cirugía estética son mujeres, los hombres también han entrado en este mundo para mejorar su aspecto y estar mejor posicionados a nivel laboral, básicamente comerciales o personas que trabajan de cara al público.

Los políticos, hombres y mujeres, son también otro sector de la sociedad que se ha apuntado a la cirugía estética y muchos asesores de imagen tienen habitualmente contactos con médicos estéticos y cirujanos plásticos para mejorar el aspecto de sus clientes, aunque en estos casos los cambios que se llevan a cabo son muy lentos y nada drásticos, casi imperceptibles. Los políticos se suelen hacer rellenos en alguna arruga que está muy marcada para suavizarla, peelings para mejorar la calidad de la piel y darle un aspecto más juvenil, o ponerse inyecciones de vitaminas para dar más luz en la cara, especialmente si fuman. También hay políticos que se hacen retoques en párpados y bolsas de los ojos para eliminar signos de cansancio, que se operan la papada para mejorar su aspecto, y que se someten a dietas de adelgazamiento para tener mejor figura, aunque los cambios son tan sutiles que apenas se perciben y los hacen además cuando la actividad política es menor. Los cambios físicos en los políticos solamente se pueden descubrir mirando fotografías actuales y otras de hace unos cinco años, porque en el día a día apenas se nota. En el caso de las mujeres que se dedican a la política, lo más común son tratamientos con botox para las arrugas de expresión, peelings químicos, implantes faciales de ácido hialurónico y remodelaciones de los labios, además de liposucciones y tratamientos del contorno corporal.

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