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29.9.10

Cómo elegir el mejor nombre para un negocio

Si tienes en mente la idea de abrir un negocio, hoy vamos a hablar sobre aquello que se debe hacer para triunfar. (Al menos a la hora de elegir el nombre de nuestra empresa, ya que no conviene olvidar que una marca es para siempre).
Y es que si ponerle un nombre a un recién nacido trae enormes quebraderos de cabeza, con la marca de un negocio o un determinado producto ocurre exactamente lo mismo. Que se quede en la retina o en el oído de los posibles consumidores es el primer paso y, por tanto, el primer triunfo o fracaso. De hecho, existen empresas dedicadas exclusivamente a la tarea de asesorar en la búsqueda de una identidad corporativa, por lo que si se quiere dejar la elección del nombre de nuestro negocio a los que saben, es buena idea recurrir a este tipo de especialistas. En estas empresas suelen trabajar publicistas, filólogos, periodistas, compositores, arquitectos y especialistas en marketing. Y aunque en un principio tanta gente de distinto ámbito puede parecer algo exagerado, conviene recordar que un buen nombre será la tarjeta de visita de una empresa para toda su existencia así que... Esas empresas especializadas se autodenominan naming.
Una vez recibida la orden de un encargo para buscar nombre, se lleva a cabo una reunión, al estilo tormenta de ideas (o brainstorming), donde se elabora una lista con miles de posibles nombres (sí sí, has leído bien, miles –al menos, si son profesionales buenos, exacto: miles-), para seleccionar primeramente alrededor de medio centenar, luego veinticinco o treinta, para finalmente quedarse con los diez mejores. (Aquel creativo cuya propuesta sea seleccionada, posiblemente reciba un incentivo -de esta manera también se evita moverse todo el rato en el absurdo y perder el tiempo con nombres que a las claras se ven son "idiotas"-).
Una vez elegidos esos diez nombres se realizan sesiones (reuniones) o encuestas con consumidores. También existen empresas dedicadas a esos estudios donde se intentará que el espectro consultado sea variado en función del producto, empresa... (amas de casa, inversores, jóvenes, estudiantes...). En las reuniones es importante tener en cuenta el factor recordación (así se llama en la jerga del sector). Un nombre que pasa al olvido con facilidad es descartado de inmediato. Analizando el comportamiento de los participantes, se consigue elegir una marca fiable en un mes de tiempo aproximadamente. Y el precio que se paga por dar con el nombre idóneo suele oscilar entre los seis mil y los treinta mil euros, que puede incluso llegar a ser de sesenta mil si se trata de una marca internacional (ya que obliga a investigar jurídicamente si la palabra elegida está registrada en el extranjero y, además, el proceso se vuelve más costoso al tener que realizar todo el proceso también fuera).
Pero como es posible que si vamos a crear un negocio, éste sea pequeño, encima estamos empezando y no disponemos de suficiente dinero para grandes dispendios ni mucho menos para consultar a estas empresas especializadas, he aquí las pautas indispensables a tener en cuenta a la hora de elegir un nombre apropiado para nuestra criatura:
-Un nombre funciona mejor cuanto más corto es. (Si no puede ser así, es imprescindible que al menos sea memorizable por todo el mundo: para esto, recurre a amigos, familiares, conocidos...)
-Es importante que sea distinto, aunque para ello debamos inventar una palabra que no venga en el diccionario.
-Debe comunicar un único atributo, o dos a lo sumo para no dispersar al cliente, con los beneficios que aporta el producto o el servicio.
-Ha de ser fácil de pronunciar en diferentes idiomas y de musicalidad agradable. (Las palabras de dos sílabas suelen funcionar muy bien a este respecto.)
-No debe tener connotaciones negativas o que pueda ser objeto de burla (incluso fácil: por ejemplo, Audi Q3 -Q3 pronunciado es “cutres”-).
-No debe limitar las posibles extensiones o proyecciones de la marca. (Por ejemplo, una marca de calzado infantil llamada 'Zapatitos' podría estar bien si tan solo vamos a dedicarnos al calzado de niño, pero si en un futuro se desea ampliar el producto, la marca ya nos estará limitando).
-Hay que mirar el registro. Es bastante frustrante encontrar la marca adecuada y llevarse la sorpresa de que ya está elegida. (Algo, por otra parte, bastante habitual).
-Debemos estar atentos a la tendencia. (Por ejemplo, usar palabras en idioma inglés para el mercado hispano está harto pasado de moda. En cambio, y aunque esto de las tendencias es pendular, los nombres en latín, por ejemplo, y aunque parezca lo contrario, transmiten modernidad: Clio, Solaria, Micra...).
Finalmente, si acabado todo el proceso y puesto en funcionamiento sentimos que nos hemos equivocado en la marca de nuestro negocio: si no es muy conocido, de acuerdo, sigamos probando, pero si se ha triunfado con un nombre y a la gente le resulta ni que sea mínimamente conocido: ¡no lo cambies! Casi siempre suele ser contraproducente empezar de nuevo todo el proceso.
También es cierto que hay nombres igual poco afortunados que han triunfado indiscutiblemente. Por ejemplo, en España y a priori: la marca ‘El Corte Inglés’ puede no sonar a grandes almacenes y, no obstante, se ha convertido en una de las marcas más sólidas del sector. Con esto, ¿a qué conclusión llegamos?: pues que el nombre es importante pero todo lo demás le tiene que acompañar.
Como hemos visto, para poner un buen nombre a nuestro negocio se han de tener en cuenta muchos factores. En el caso de aparatos electrónicos o servicios de internet, por ejemplo, se debe tener en cuenta que el nombre debería no querer decir nada o significar lo mismo en muchos idiomas, para evitar de esta manera confusiones. Además, debería ser una marca que no estuviera ya registrada, con un nombre no demasiado largo y para la que todavía haya dominios disponibles en la Red con distintas extensiones: net, com, info, es, com.ar, com.mx...
Veamos, para acabar, algunos ejemplos históricos de lo comentado y ya que estamos, centrémonos, por qué no, en este sector, el tecnológico: …
Así, el nombre del reproductor portátil de Apple se debe a un periodista, Vinnie Chieco, contratado por la compañía tecnológica para dar con una denominación. Estuvo trabajando en torno a la idea de que este aparato sería como una nave espacial que debe retornar a la base de vez en cuando para repostar, pero al final fue la carcasa, que le recordaba a una vaina ('pod' en inglés) la que dio nombre a este gadget. Se le añadió la 'i' como a los productos iMac.
La empresa canadiense Research in Motion acudió a una consultora para ponerle nombre a su revolucionaria BlackBerry. Querían huir del término 'correo electrónico' porque según algunos estudios puede elevar la presión arterial, y se centraron en nombres que evocaran diversión y dieran sensación de paz. Alguien dijo que los botones del aparato parecían semillas, y se barajaron diferentes nombres de vegetales. Al final se decidieron por las moras.
El proceso de elección del nombre del navegador de la Fundación Mozilla muestra lo complicado que es dar con una denominación para un producto sin chocar con los derechos de otras empresas. Firefox se iba a llamar Fénix, en alusión a su resurrección tras la 'muerte' de Netscape Navigator, del que es heredero. Problemas con una empresa llamada Phoenix Technologies provocaron un cambio a Firebird, pero había ya otro problema de software libre con ese nombre. Finalmente se eligió Firefox (panda rojo) "porque es fácil de recordar, suena bien, es único y nos gusta", dijeron desde Mozilla.
Al creador de Twitter, Biz Stone, su servicio de microblogging le recordaba al modo en que se comunican los pájaros, mostrando pequeñas piezas de información. En principio le llamó Twttr, y su grupo de trabajo le añadió las vocales.
Los motivos por los que la plataforma de software para teléfonos móviles impulsada por Google se llame Android no son muy conocidos pero tampoco resultan muy excitantes. El nombre, es heredado de una empresa que se llamaba así, y que fue adquirida por Google en el año 2005.
Por su parte, y originalmente, el buscador creado por Sergey Brin y Larry Page se llamaba BackRub, porque se dedicaba a mirar los enlaces entrantes de cada página (backlinks). Después decidieron cambiarlo y le pidieron ayuda a un amigo, que sugirió googlplex, el término matemático que hace referencia a una cifra, un uno seguido de cien ceros. Fueron a buscar en Internet si el dominio estaba disponible, pero escribieron mal la palabra. Pusieron Google, estaba libre y decidieron quedárselo.
Jerry Yang y David Filo crearon un directorio de páginas web en los primeros tiempos de Internet y lo llamaron Jerrys Guide to the World Wide Web. Poco después le cambiaron la denominación a Yahoo, acrónimo de 'Yet Another Hierarchical Officious Oracle' (que quiere decir "Otro Oráculo Oficial Jerárquico Más").
El sitio de subastas más conocido de Internet se llamaba originalmente AuctionWeb. Pero su creador, Pierre Omidyar, tenía un sitio de internet registrado a nombre de otra de sus empresas, Echo Bay technology Group. Como echobay estaba ya registrado, Omidyar se quedó con eBay, que utilizó en septiembre de 1997 para su sitio de comercio electrónico.
Facebook debe su nombre a los libros que algunas universidades e institutos de Estados Unidos entregan a sus nuevos alumnos a principios de curso, y que incluyen las fotografías de todos los que se han inscrito para el nuevo curso, de forma que puedan ponerle cara a sus compañeros.
Y Wikipedia es una mezcla de los términos 'enciclopedia' y wiki, que quiere decir rápido en hawaiano y es la palabra que denomina a las herramientas que permiten crear sitios web de forma colaborativa y abierta.

1 Comentarios:

Anonymous curso creacion empresas dijo...

Muy buen aporte. Elegir el nombre de una empresa no es una tarea que se pueda tomar a la ligera. La marca es fundamental en cualquier entidad por lo que el estudio exhaustivo del nombre es algo indispensable.

2:03 p. m.  

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